¿QUIÉN ES ESE CHICO? J BALVIN, EL RARO DE LA CLASE CORONADO EMBAJADOR MUNDIAL DEL REGGAETON

0

Al comienzo muchos pensaron que el reggaeton era una moda pasajera, un capricho de la industria musical que no lograría consolidarse. Pero el tiempo demostró lo contrario: el género conquistó al público y se transformó en el sonido de toda una época. Y entre todos los artistas, J Balvin se coronó como su principal embajador internacional. Breve perfil y radiografía del cantante colombiano que pasó de pintar casas en Estados Unidos a facturar millones en todo el mundo.

Por Camila Caamaño @vaderedrum

J Balvin puede identificarse como el «raro», aunque forcejea por ese título cabeza a cabeza con otra celebridad: Bad Bunny. El del pelo con estampado animal print, al que Rihanna (después de un comentario machista) le anuló toda posibilidad de colaboración, y varios otros títulos.

José es también el que aparecía cada tarde semanal en la apertura de Intrusos de Jorge Rial con ese tema, «Ginza», que ya ocupa su merecido lugar en la lista de canciones urbanas inmortales.

De Medellín, la cuna oficial del reggaeton. Nació en 1985 bajo el cobijo de la clase media y de adolescente viajó a Oklahoma, Estados Unidos, para estudiar inglés como alumno de intercambio. Se hospedaba en la casa de la misma profesora que le daba clases y, como si se tratara de una pitonisa ya calculando la seguidilla de ceros en su cuenta como celebrity, decidió secuestrarlo. Pero la mujer no lo blanqueó, no pidió rescate ni tampoco aplicó castigos. Sencillamente no dejaba que saliera solo y le confiscó su documento y pasaporte.  Se salvó gracias a su novia de ese entonces, que era la única de su entorno que hablaba el idioma y en conversaciones telefónicas tomó coraje para escaparse.

José era joven, en un país desconocido y con una sed de experiencia absoluta. Después de calmar a su familia por lo ocurrido, la mamá le hizo explícita su situación y lo convenció de que se quede allá.

Empezó a pintar casas y a hacer tareas de changarín. Como él mismo reconoce, era un verdadero desastre; pero era un actividad que al menos le daba de comer mientras tanto. Pintando, arreglando, sea cual sea la tarea, Balvin nunca dejaba de cantar e incluso por aquellos años empezó a animarse a hacer freestyle.

Se probó en competencias y ganó varias batallas. Comenzó así a marcar los cimientos de una confianza ineludible al trampolín del talento. Ese trampolín cargado de luces y flores tropicales.

Balvin tiene cuatro discos en solitario: Real (2009), El negocio (2011), La Familia (2013) y Energía (2016). Se le suma un quinto, Vibras (2018), y Oasis (2019), su trabajo más reciente que hizo junto a la otra parte más freak del género: Bad Bunny.



POR EL CAMINO DE BALVIN

Si hablamos de Balvin es necesario marcar algunos hitos musicales para entender cómo llegó a ser el artista con más peso en la industria de los últimos años.

José estaba surfeando sobre hits, todo iba bien, pero fue con la canción «Mi gente» cuando terminó de dominar la ola y no quedó nada en pie. Fue EL tema con el cual despegó en todos los charts. Actualmente el video tiene 2 mil millones y medio de visitas en Youtube. Muchos ceros.

«I like it». Podemos referirnos a este tema como un cambio de paradigma musical. Más allá de los números (que son igual de impresionantes que «Mi Gente») la canción en colaboración con Cardi B y Bad Bunny logró imponer la «latinidad» en el mundo. Estados Unidos comenzó a interesarse por otros ritmos diferentes al pop y el hip hop, y el reggaeton ganó una posición global más seria.

En la misma sintonía, latina, por una vez no fue la cultura norteamericana quien vino a dar lección. Pitchfork, el prestigioso sitio de crítica musical debutó reseñando un disco latino con nada más y nada menos que Energía. Un álbum que todo lo pudo: desde su producción, hecho con un concepto claro, logró convertirse en uno de los discos más significativos del género urbano.

Sin embargo, muchos reggaetoneros ortodoxos, sobre todo en Colombia, dicen que J Balvin es «reggaeton para los que no escuchan reggaeton«. Lo acusan de ser un puro producto de marketing. Pero la realidad es que su destreza demuestra que puede adaptarse a más de un estilo, y así conquistar multitudes, incluso a quienes aman el reggaeton de la vieja escuela.

Lo camaleónico en su estilo no pasa únicamente por los colores con los que tiñe su cabello: grabó con Beyonce, Black Eyed Peas, Cardi B, David Ghetta, Anitta y la lista sigue y sigue.

Al mismo tiempo, Balvin es un eterno agradecido a la historia y orígenes del género. En los conciertos de su última gira, el Arcoiris Tour, dedica un espacio a los mayores hits que lo representan: Daddy Yankee, Wisin y Yandel y, por supuesto, el gran Tego Calderón.

Además, es considerado un ícono de la moda y es un invitado infaltable en los desfiles de alta costura. Actualmente, junto a Maluma y Travis Scott, es la cara de la nueva colección de Dior.

A pesar de que sus compatriotas le suelen reclamar falta de compromiso político (en uno de sus últimos shows dijo, a propósito de las manifestaciones en Bogotá, que «no es de izquierda ni de derecha»), muchas de sus decisiones artísticas demuestran que conciencia no le falta.

En 2015, por ejemplo, se bajó del evento Miss USA (que iba a ser el primero en su carrera) por los dichos ofensivos de Trump sobre el pueblo Colombiano. Tal vez citando sin saber al Papa Francisco, en su momento dijo hay que construir «puentes, no muros».

Si bien por sus estudios sabe inglés a la perfección, no tiene intenciones de hacer temas en ese idioma y eso va mucho más allá de una decisión política: Balvin está convencido de que para poder convertirse en una estrella global no es necesario cantar en inglés, porque la música supera al lenguaje, y, aunque los gringos no entiendan, lo «sienten». Por eso su ante último disco se llama Vibras.

¿EL REY ESTÁ TRISTE?
En el último tiempo, Balvin se expuso a sus fans y contó los ataques de ansiedad que sufre. Desde ese momento empezó a hablar bastante del tema, como una forma de catarsis y para tratar de ayudar a otra gente que pueda sentirse así. En sus shows le dedica un espacio, que a riesgo de sonar como sermón motivacional, es honesto y no interrumpe el clima del recital.

J Balvin tiene sólo 34 años, pero ya se ganó el título de uno de los grandes maestros del género. Lo demuestra con el gesto humilde y paternal con el que participó en Oasis, dejándolo brillar al Conejo (Bad Bunny).

También en el talento de cada presentación en vivo, en el detalle de su producción dentro de esa mega fantasía super kawaii del último tour y la sorpresa de su público incondicional, que cuelgan una palmera en sus arbolitos de navidad, en señal de amor y homenaje.

«Dios bendiga al reggaeton»…y a Balvin, amén.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here