FUTSAL. ARGENTINA ES CAMPEONA POR DUPLICADO EN UNA DISCIPLINA EN EXPANSIÓN QUE NO TERMINA DE UNIFICARSE

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Este año, en Misiones, se disputó una nueva edición del mundial convocado por la Asociación Mundial de Futsal y la selección nacional se coronó campeona en una vibrante final frente a Brasil. Pero, de forma algo insólita, ya había alcanzado esa misma corona en otro mundial organizado por la FIFA en Colombia en 2016. ¿Doblemente campeona en la misma disciplina? Tanto a nivel local como internacional el futsal se encuentra escindido entre dos organizaciones y reglamentos paralelos. Breve historia de un deporte que mientras más crece en la provincia y el país más expone la puja entre las entidades y ligas que reclaman su autenticidad.

Por Marcos Magaz @MMagaz

El penal en los últimos segundos. La atajada del arquero. La tensión. El gol del empate en
el final. El alargue y el tercer gol, el del Pires, el del triunfo. Así de emocionante fue el cierre del Mundial de Futsal que se disputó en Misiones a principios de abril, donde Argentina se consagró venciendo en la final a Brasil, ni más ni menos.

La competencia tuvo una gran recepción por parte del público local, que acompañó con su asistencia toda la semana, principalmente en aquellos estadios donde jugaba la selección. El día de la final fue el punto de mayor concurrencia, con un lleno total en el polideportivo
de la ciudad de Montecarlo, la sede principal del torneo. Transmitido por la TV Pública, contó con una importante audiencia y la repercusión del título llegó hasta el mismísimo Diego Maradona, quien envió saludos al plantel.

Sin embargo, pronto empezaron las confusiones. ¿Por qué el título no fue reconocido por FIFA? ¿Acaso la selección no había ganado también el mundial en 2016? En efecto, podemos decir que Argentina es campeona del mundo por duplicado. Lo cierto es que, al igual que en otros deportes, el futsal está regido por dos grandes organizaciones a nivel global: por un lado la FIFA y por el otro la Asociación Mundial de Futsal (AMF). Esta última sostiene que representa al “futsal original” y fue la encargada de organizar el certamen de este año.

Y en Posadas la disyuntiva es similar. La Asociación Posadeña de Futsal (APOFUSA)
convoca a cientos de jugadores y jugadoras en las instalaciones del club Jorge Gibson
Brown, donde prácticamente todos los días de la semana hay actividad hasta entrada la
medianoche. Al mismo tiempo, la Liga Posadeña de Fútbol lleva a cabo su torneo de
futsal regido por las normas FIFA una vez por semana en el polideportivo Finito
Gehrmann. Pero, ¿por qué se da esta división? ¿cómo entender el fenómeno?

Arnaldo Pereira de la selección de Portugal durante la semifinal de la Copa Europea de 2014 frente a Italia. Foto: Getty Images / FIFA

LOS ORÍGENES DEL FUTSAL: VIDAS PARALELAS
El denominado fútbol de salón tuvo su nacimiento en Uruguay propuesto por el profesor
Juán Carlos Ceriani, quien decidió idear un juego similar al fútbol pero en un estadio
techado, tomando aspectos reglamentarios de otros deportes como el básquet o el
handball. Con el paso del tiempo se fue popularizando y se expandió al resto de la región.

El crecimiento fue tal que en 1965 se creó la Confederación Sudamericana de Fútbol de
Salón y en 1971 la primera institución global, la Federación Internacional de Futsal
(FIFUSA). Después, en la década del ’80, la disciplina ingresó en un período de quiebre organizacional en varios sentidos. Por un lado, llegó la primera copa del mundo en Brasil (1982), y por el otro empezaron las disputas con la FIFA.

La discusión se instaló fundamentalmente por el término “fútbol de salón”. FIFA reclamó
para sí los derechos entendiendo que se trataba de una disciplina más dentro del mundo del fútbol, a lo que la FIFUSA siempre respondió que en verdad éste es un deporte diferente. Luego de años de litigio y tras no llegar a un acuerdo, la disciplina quedó escindida en dos.

Diego Giustozzi. Técnico de la selección argentina de futsal. Foto: AFA / FIFA

Y entonces comenzaron las vidas paralelas. En 1989 FIFA organizó su primer mundial (en
Holanda) y a partir de allí hay certámenes homólogos que se desarrollan en diferentes
años y mantienen sus propias lógicas. Es por ello que Argentina se consagró en Colombia
2016 bajo las normativas FIFA y este año lo hizo nuevamente, pero con las reglas AMF.

Las diferencias en cuanto a lo reglamentario son pocas –por ejemplo, la ejecución de los
laterales y tiros de esquina con los pies o las manos– y algunas permiten el desarrollo de
estrategias de juego diferentes –como el poder utilizar al arquero como un quinto jugador
en FIFA–. Pero, en líneas generales, en ambos casos se juegan partidos de 40 minutos
cronometrados, con cinco jugadores, cambios ilimitados, tres tarjetas (amarilla, azul y
roja), etc.

Donde sí se observan distinciones es en la infraestructura y los presupuestos. FIFA está impulsando cada vez más el fútbol de salón con programas de desarrollo, esponsoreo y demás, con lo cual se han establecido competencias profesionales con muy buena paga.
España es un caso ejemplar donde incluso el DT campeón del mundo en 2016, Diego
Giustozzi, fue contratado por El Pozo de Murcia, uno de los equipos más importantes de la liga.

Esto genera la constante migración de jugadores que empezaron a disputar el futsal
AMF pero ven la posibilidad de crecer económica y profesionalmente en el mundo FIFA,
con lo cual dan el salto.

POSADAS: UN MUNDO «SALONERO» POR DUPLICADO
Dos polideportivos, dos organizaciones, dos realidades. Esa es la imagen que podemos
tener del contexto de este deporte en la capital de Misiones. La APOFUSA organiza
actividades desde el 2007 y, en conjunto con Brown, llevan adelante los cronogramas de
varias divisionales y un torneo femenino; todo bajo la órbita de la Confederación Argentina
de Fútbol de Salón (CAFS). “En Apofusa hay 40 equipos, más los del torneo organizado
por Brown. Son alrededor de 106 equipos en total”, es el dato que ofrece Gustavo
Melnik, vicepresidente de la asociación.

El dirigente “salonero” es tajante a la hora de marcar las diferencias entre el futsal
tradicional y el encuadrado en FIFA, al que considera “Fútbol 5”: “Yo digo que lo que tiene
FIFA es Fútbol 5, no futsal. Hay grandes diferencias, te das cuenta en la modalidad de
juego, en los sistemas y el ordenamiento de los equipos”. “Son disciplinas diferentes, una es para fútbol y otra para futsal. Nosotros hacemos la comparación siempre del tenis, una cosa es la ATP y otra la asociación mundial de ping pong”, agregó.

Mientras tanto, en simultáneo, la Liga Posadeña de Fútbol (LPF), siguiendo los lineamientos de AFA, empezó el año pasado a organizar un campeonato con reglamentaciones FIFA. Hasta el momento, participan 8 equipos con diferentes denominaciones, puesto que se trata de un proceso inicial. Sin embargo, Mario Vera, uno de los organizadores y además Presidente del Colegio de Árbitros de la LPF, comentó que “ya todos los clubes saben que en 2020 tienen que participar con sus nombres”.

Por esa razón, durante el año se estuvieron haciendo fichajes de jugadores, homologados por AFA, para que puedan participar inscriptos reglamentariamente por algunos de los equipos locales.

Más allá de las distinciones entre uno u otro, da la impresión que el público se ve atraído
de manera similar cuando llegan los momentos cúlmines. Según Vera, “la respuesta es
interesante, va bastante gente a observar los encuentros. En primera instancia la gente va
menos, pero cuando avanza el torneo, se acerca más”. Una realidad similar a la que expone Melnik, puesto que en APOFUSA la convocatoria se acrecienta durante los
partidos decisivos, con un lleno total en el Brown.

Campeones. La selección argentina se consagró campeona en el Mundial organizado por AMF en Misiones en 2019. Foto: AMFUTSAL

DESPUÉS DEL MUNDIAL
Sin embargo, el boom del Mundial jugado en Misiones no parece haber tenido correlato
con el día a día. Al respecto, Melnik sugiere que “hay dos realidades, una es la que fue el
certamen y otra lo que es el post mundial, que es donde se vuelve a la realidad del futsal
misionero, la falta de infraestructura, la necesidad de un poco más de acompañamiento,
por ejemplo”.

Entonces, hay mucho trabajo por hacer para poder convocar a más gente a participar de los torneos y, en el mismo sentido, a sponsors y organismos que estén interesados en invertir en la disciplina.

Con respecto a la posibilidad, en un futuro, de la migración al futsal FIFA por parte de los jugadores, Melnik explica que “no es un riesgo, sino un desafío que siempre tenemos y tendemos a poder mejorar. A veces nos sacan muchos jugadores. De la selección argentina de Fútbol 5 que salió campeona en Colombia, más de la mitad del equipo fue formado en el futsal CAFS”.

Por esa razón, desde APOFUSA abogan por mejorar la organización del futsal tradicional
mediante el fortalecimiento de asociaciones en toda la provincia (aparte de Posadas,
Montecarlo y Eldorado ya tienen las suyas). Y, a su vez, jerarquizar los campeonatos con
entrenadores preparados, paras los cual se empezó a dictar un curso específico hace
unos meses.

En cuanto al futsal FIFA, aún está dando sus primeros pasos. Sin embargo,
en el horizonte está la posibilidad del fortalecimiento y la competición. Una vez que clubes
tradicionales como Guaraní, Mitre o Atlético Posadas empiecen a llevar sus nombres al
Finito Gerhmann, habrá que observar qué impacto simbólico generará en el público, si es que ello ocurre. Y si además representa otra puerta de entrada para atraer socios a dichas
instituciones.

Lo cierto es que, más allá de las discusiones inagotables entre unos y otros, el futsal en
nuestro país está teniendo una relevancia cada vez más importante deportivamente y espera por mayores espacios en las estructuras organizacionales y, también, en los medios de comunicación. Ello se presenta como el mayor motor y desafío para una disciplina nacional que, al fin y al cabo, es campeona mundial, y por duplicado.

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